Con respecto al análisis de los materiales tenemos que hacer mención a una característica muy especial de la arquitectura de Siza; la utilización del mínimo número de materiales, muchos de los cuales se repiten en el interior y exterior de la vivienda.
Con respecto al análisis de los materiales de la casa, empezaremos analizando el exterior; La fachada está construida en hormigón y pintada de un color amarillo. Lo más destacable son las ventanas, muy similares a las que podemos encontrar en la costa gallega, que tienen forma de guillotina y están compuestas por vidrio y madera en los marcos.
Con respecto al análisis de los materiales de la casa, empezaremos analizando el exterior; La fachada está construida en hormigón y pintada de un color amarillo. Lo más destacable son las ventanas, muy similares a las que podemos encontrar en la costa gallega, que tienen forma de guillotina y están compuestas por vidrio y madera en los marcos.
En el interior de la vivienda, las vigas están construidas en
hormigón y metal, los muros son de ladrillo perforado y piedra. Los suelos de la cocina y de los baños son de baldosas, mientras que los del resto de la casa son de parquet.
hormigón de la fachada
ventanas del patio (madera y vidrio)
planos ventana sistema guillotina
"Es necesario saturar el diseño de intima seguridad, de serenidad, de algo incompleto como es cierta estabilidad, para que reciba algo de lo que le rodea, transformándose. Para que nada se destruya y nada destruya, inundando repentinamente el espacio y volviendo luego al anonimato" (Álvaro Siza).
Silla Álvaro Siza.
En su enfoque proyectual, los objetos se cargan de todos aquellos valores que están presentes en la materialidad de las cosas, en su verdad y esencialidad. Entendidos por el espacio mental y cultural que ocupan con su presencia masiva y explícita, sus objetos expresan esta condición sin veladuras, sin convertirse en la representación de algo distinto.
Proyecto de la cómoda 2, Álvaro Siza Vieira.
Concebidos para espacios determinados, se anulan hasta el punto de no convertirse en protagonistas absolutos, conservando, a pesar de ello, un grado de autonomía y definición que les lleva al anonimato, a «cierta banalidad que es una disponibilidad hacia la continuidad» (Álvaro Siza) y una disponibilidad hacia cualquier relación.
En este sentido es emblemática la Silla C1, diseñada partiendo del arquetipo que la generó: una silla «normal, la silla que se dibuja en el colegio», cómoda, fácil de fabricar y con cuatro patas.
Siza investiga la naturalidad de las cosas, procediendo por aspectos funcionales, objetivos y circunstanciales, y no por tensiones formales. El objetivo de sus diseños no es llegar a un resultado formal o expresivo, sino aproximarse a lo esencial de un problema, pasando por los múltiples aspectos existentes en lo real, en el programa o en el contexto: aspectos de orden productivo, material, funcional y relacional. Diseñar no significa sólo diseñar objetos sino también sus contornos. Significa diseñar las razones que pueden justificar el diseño. La forma nace así de una cultura, adquirida y sedimentada en el tiempo, que se materializa en el hacer, con seriedad y compromiso.
Boceto de lámpara Boa Nova, Álvaro Siza Vieira.
Lámpara Boa Nova en madera de afzélia y cobre, Álvaro Siza Vieira, MSI, 1956.
El proceso es un camino lento, hecho de comparaciones, de constantes verificaciones, de decantación y reducción, que se recorre a través del diseño, diseño de funciones, de condicionantes y reglas, diseño de usos y deseos…no diseño de soluciones. La búsqueda de la solución ocupa una mínima parte del proceso proyectual. Resultado de este largo proceso son las lámparas Boa Nova, Fil o Flamingo; todos estos objetos satisfacen una necesidad, productiva o funcional, procediendo por sustracciones sucesivas y continuas.
Para Siza, pues, diseñar es un problema de tiempo: el tiempo necesario para descomponer un problema, para realizar ese largo proceso lógico que pasa por la arquitectura, la producción, el cliente, el material; el tiempo para comprender, recabar datos y alcanzar el resultado; el tiempo para distanciarse lo suficiente para poder observar desde lejos; el tiempo para volver a acercarse y participar emotivamente…
Siza recupera el sentido del tiempo a través de objetos que permiten un cierto desfase temporal entre el acto y su efecto retardado; como el tirador del cajón de una cómoda que provoca que se ralentice su apertura, dos centímetros de canto equiparables a instantes eternos y preciosos.
Mesa Uniform en madera de sicomoro, Álvaro Siza Vieira, 2000.
Siza conoce los medios a su alcance, los utiliza con un extraordinario sentido de la medida y en función de los condicionantes existentes. Es evidente que el abanico de disponibilidades y viabilidades técnicas y tecnológicas es ahora mucho más amplio que en sus primeros años de actividad, una época marcada por un desarrollo industrial y productivo lento y limitado, y por una artesanía de gran calidad y abierta al diálogo. Hoy las cosas han cambiado y lo que aún no se fabrica en Portugal se puede importar fácilmente gracias a la densa y eficientísima red de contactos y transportes que recorre todo el mundo occidental «posindustrial» o «posbiológico» –como lo definió recientemente Derrik De Kirckove–, por lo que gestionar esta disponibilidad casi infinita sin dejarse sofocar por ella se convierte en una tarea difícil.
En una realidad cada vez más fluida, donde la superficialidad del contacto marca las etapas de los procesos de aproximación a lo real y donde diseñar representa un nuevo acto de conexión y adhesión a la red de la comunicación global –un espacio cada vez más restringido, debido a la aceleración temporal de los procesos– el tiempo de Siza, su hacer sin prisas, los signos por él dejados, tímida y difusamente, en el territorio y en los espacios, se tornan actos de resistencia.
Los efectos del paradigma global que envuelve nuestra cotidianidad encuentran un válido contrapunto en los objetos de Siza, tranquilas presencias que restablecen una dimensión espacio-tiempo más acorde a nuestros ritmos biológicos.
Pensar en el trabajo de Siza nos recuerda, casi inevitablemente, a Enzo Mari, quien, con el único instrumento a su alcance, el proyecto, hizo «su resistencia», integrando en su poética un proceso proyectual (coherente con la realidad de la posguerra italiana), capaz de resistirse a las tendencias consumistas de la sociedad de masas. «El proyecto es una respuesta a la necesidad; el problema está en entender cuál es la necesidad (…)» (Enzo Mari).
Lámpara Fil en acero pulido, Álvaro Siza Vieira para Mobles 114, 1990.
Plano de lámpara Fil, Álvaro Siza Vieira.
Mari, a través de un esfuerzo de proyecto orientado hacia la integración del trabajo manual y el trabajo intelectual, logra convertir al obrero en un artista/artesano consciente de su arte y de la capacidad mayéutica y creadora inherente a él. Hoy tenemos a nuestro alcance un acceso fácil y peligroso a infinitos mundos y dimensiones espacio-temporales; lo infinito y lo ilimitado son los paradigmas de nuestra escala de medida, nuestro sentido de las proporciones es huidizo, múltiples y cambiantes son las relaciones entre las partes.
La capacidad de resistencia de Álvaro Siza se manifiesta con una actitud que busca «recuperar aquella sabiduría instintiva, hoy perdida, que ha regido siempre el estudio de las dimensiones, de las proporciones, de las relaciones entre las partes» (Álvaro Siza).
Espejo Álvaro en latón, Álvaro Siza Vieira para João Martins, 1975.
Montaje de espejo Álvaro.
Sus sistemas de objetos, como sostiene Pierluigi Cerri, no exhiben tecnologías imposibles sino que muestran una atención por lo esencial que pone en evidencia la capacidad mayéutica de Siza, que se desvela en los preciosos silencios y en la suspensión temporal creada por… «un espejo sin marco ni bisel –un fragmento de espejo– apoyado en el suelo o a una pared. En él un miope observa formas, reflejos en movimiento, reflejos de reflejos. Así se alimenta el diseño» (Álvaro Siza).
El Espejo Alvaro, un espejo «normal», con una ligera, casi involuntaria disonancia, una esquina rota para poder apoyarlo. Es la búsqueda de un arquetipo y la expresión de las más íntimas razones de la materia … y del pensamiento.
La casa dispone de dos plantas volcadas hacia el patio (parte más
importante de la casa). Para poder entrar tenemos dos opciones; por el garaje,
orientado hacia el norte o por una segunda puerta orientada hacia el sur, en un
lateral de la casa.
Las habitaciones principales se
orientan hacia el suroeste para poder abrirlas hacia el exterior, ya que de
este modo podrán recibir más luz solar. Los espacios de servicio se orientan
hacia el patio posterior.
La planta baja está destinada
para el ámbito público, formada por una secuencia de sala-comedor-estudio a lo
largo de la fachada que los dota de una gran fluidez y luminosidad. Mientras
que el espacio de servicio y el vestíbulo de entrada se orientan hacia el patio
trasero obteniendo una luminosidad tenue.
La
planta alta, abierta hacia el patio delantero como si de un anfiteatro se
tratara, es la destinada a los espacios íntimos, consta de una habitación
principal, para el matrimonio, que dispone de un vestidor, dos habitaciones,
para sus hijos, y dos baños.
La Casa Beires consta de dos plantas, volcada hacia el patio, donde las entradas a la vivienda se hacen por el garaje, parte posterior de la casa (zona norte) y por la entrada de la zona sur, que te lleva por el lateral de la casa.
Tanto el alzado frontal como el izquierdo aparecen rasgados, buscando la sensación de ruina, y se encuentran totalmente abiertos al patio, mediante una cristalera. Este gran paño de vidrio es el que identifica a la casa, teniendo además un sistema complejo pero enriquecedor ya que posibilita abrir y cerrar la fachada haciendo más o menos
permeable la vivienda.
ALZADO FRONTAL
ALZADO IZQUIERDO
ALZADO POSTERIOR
ALZADO DERECHO
La casa está separada por altos muros de diferentes alturas que aportan privacidad. Además es importante destacar que la casa rompe con los esquema utilizados en las casas del entorno ya que Siza se ha basado en otros arquitectos del norte de Europa como Adolf Loos o el Raumpland.
El proyecto parte de la forma geométrica del cubo, pero Siza quería romper con la idea de las casas suburbanas del entorno, por ello hizo explotar una bomba en una esquina de la casa dando lugar a un patio y con ello también alterar la percepción desde la calle.















